Cuando una empresa se instala en un parque industrial, uno de los trámites clave es contratar la capacidad de agua potable y la descarga de drenaje ante la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS). Ese contrato se mide en litros por segundo, y cada litro por segundo tiene un costo. Contratar más de lo necesario es dinero que se paga sin usarse; contratar de menos deja a la planta sin capacidad para operar o crecer.

01Por qué el cálculo importa tanto

La demanda de agua potable y la aportación de drenaje de una planta no son un número que se adivine. Dependen del tipo de proceso, el número de personas, los servicios sanitarios, los usos de proceso y las áreas verdes, entre otros factores. Un cálculo apresurado suele pecar de conservador —se contrata de más por seguridad— y esa sobreestimación se paga durante toda la vida del contrato.

02Qué hace la ingeniería hidráulica

Nuestro trabajo es determinar con precisión la demanda real de agua potable y la aportación de drenaje de cada proyecto, conforme a los lineamientos de la JMAS y de CONAGUA. Con ese cálculo, el cliente contrata exactamente la capacidad que su operación necesita, ni más ni menos, sustentado en una memoria técnica que respalda la cifra ante la autoridad.

El impacto en el contrato

Una demanda bien calculada puede representar una diferencia importante en la capacidad contratada frente a una estimación conservadora. Como cada litro por segundo tiene un costo recurrente, ese ajuste se traduce en ahorro sostenido durante toda la operación de la planta.

03Redes de agua potable, drenaje y agua tratada

Más allá del cálculo de demanda, diseñamos las redes de agua potable, drenaje sanitario y agua tratada del proyecto, dimensionando diámetros, pendientes y trazos conforme a la normativa aplicable. En los últimos años hemos desarrollado este tipo de ingeniería para diversos parques industriales de la región.

04Un requisito y una oportunidad

Cumplir con los lineamientos de la JMAS y CONAGUA es un requisito para operar, pero hacerlo con una ingeniería bien fundamentada es además una oportunidad de ahorro. La diferencia entre un cálculo hecho al tanteo y uno hecho con rigor técnico se paga —o se ahorra— durante años.

Antes de firmar un contrato de suministro de agua, vale la pena invertir en la ingeniería que determina cuánto realmente necesitas. Es una de esas decisiones donde calcular bien desde el inicio evita pagar de más de forma permanente.